EN LEGÍTIMA DEFENSA

Albergo un sentimiento
que vive por si solo,
es amor,
pero mi amor
no ha de saber
que conspiro contra él.


Es maravilloso,
pero no es correspondido.
Me llena de vida,
pero a un alto precio.
Me ilusiona,
pero le basta
unos segundos
para destrozarme.


Soy vulnerable,
estoy a su merced.
Hoy he planeado su fin,
he sentenciado
su existir.


Iré a ver el precioso atardecer,
el de mi tierra,
el de mi querido Chimbote.


Al ocultarse
el último rayo de sol,
aprovecharé
que todo está en calma,
y lanzaré mi amor
al mar,
en aquella parte
llena de rocas.
No puedo más.


Lo hice,
lancé mi amor…
Sentí como el agua
invadía mi ser.
En aquel cruel acto
también moría
parte importante de mí.


No podía seguir
viviendo así.
Déjate vencer
loco amor,
sabes lo que costaría seguir.


Siento como el mar
me lleva y me trae,
sus olas me acunan,
y a la vez golpean
y desgarran mi sentir
contra las rocas.


Tenía que liberarme
de ese sufrido amor.
Solo cerré los ojos,
me dejé llevar…


El mar hizo el resto,
poco a poco
me fui sintiendo
libre de todo peso,
de toda tristeza y desamor.


En el ancho mar
de mi querido puerto,
ahí es donde ahora
yace mi amor.

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